Ceniza volcánica, una solución para construir sosteniblemente

Ceniza volcánica, una solución para construir sosteniblemente

El material conocido como ceniza de volcán o picón puede ser utilizado para la construcción de edificios y, sobre todo, carreteras.

Y es que se puede emplear como tapiz protector del terreno en pistas forestales, caminos rurales, veredas, entre otros.

Además, su porosidad lo hace excelente para absorber humedad, por lo que es muy útil como sustrato para cubiertas vegetales, jardines y jardineras.

Ceniza volcánica, un material de construcción sostenible

No hay mal que por bien no venga. La reciente desgracia del volcán de La Palma ha generado una mayor disponibilidad de ceniza volcánica para utilizar en la construcción de edificios y carreteras.

En el archipiélago canario, gracias a su geología volcánica, la arcilla necesaria para fabricar ladrillos cerámicos empleados en la construcción de paredes y cerramientos es escasa.

Por esta razón, desde la década de los 50 se ha recurrido a materiales procedentes de erupciones volcánicas, como el lapilli, conocido en las islas como picón, un material volcánico ligero y poroso.

Propiedades de la ceniza volcánica

La ceniza volcánica es un material que se forma durante una erupción volcánica, y está compuesta principalmente de partículas finas de roca y vidrio volcánico. Las propiedades de la ceniza volcánica pueden variar dependiendo de la composición química de la roca volcánica original y del tipo de erupción. Algunas de las propiedades más comunes de la ceniza volcánica son:

  • Porosidad: la ceniza volcánica es un material poroso, lo que significa que tiene muchos pequeños espacios entre las partículas. Esto hace que la ceniza sea un material excelente para la absorción de agua y para el drenaje.
  • Ligereza: debido a su porosidad, la ceniza volcánica es un material muy ligero. Esto hace que sea fácil de manejar y transportar, lo que lo convierte en un material ideal para su uso en la construcción.
  • Dureza: aunque la ceniza volcánica es un material poroso y ligero, también puede ser bastante duro. Esto se debe a la presencia de minerales como el cuarzo y el feldespato, que le dan a la ceniza una cierta resistencia a la compresión.
  • Fertilidad: la ceniza volcánica contiene nutrientes como el potasio, el calcio y el magnesio, que son beneficiosos para el crecimiento de las plantas. Esto hace que la ceniza sea un sustrato excelente para la agricultura y la jardinería.

En pocas palabras, la ceniza volcánica es un material poroso, ligero, duro y fértil, con propiedades que lo hacen útil para una variedad de aplicaciones, incluyendo la construcción y la agricultura.

Usos de la ceniza volcánica

Una de las grandes preguntas que mucha gente se ha hecho, a raíz de lo ocurrido en La Palma, es qué se hace con la ceniza del volcán. Hay varios usos interesantes en la industria.

Carreteras rurales

Gracias a la ceniza volcánica, se están creando carreteras rurales sostenibles sin impacto medioambiental.

De hecho, en Byond estamos inmersos en el desarrollo de este tipo de vías, pensando en la estabilización e impermeabilización de casi todos los tipos de suelos granulares heterogéneos en los que, además, se desea conservar su aspecto y color natural para que constituyan pavimentos de alto valor paisajístico y elevada resistencia mecánica, como pueden ser caminos reales, pistas forestales, sendas paisajísticas, parques naturales, jardines entre otros.

Este sistema es fruto del departamento de I+D+i para desarrollar pavimentos para favorecer la economía circular y es utilizado especialmente en la red viaria de baja intensidad, formada por multitud de tipos de camino que no suelen requerir de una capa de firme al no estar sometidas a intensidades de tráfico importantes:

  • Caminos rurales.
  • Pistas forestales.
  • Vías verdes que recorren parajes de alto valor paisajístico.
  • Pistas de servicio de explotaciones forestales.
  • Caminos de servicio de parques eólicos.
  • Caminos de servicio de redes eléctricas.

Impermeabilizantes y aislantes térmicos

Byond ha desarrollado un producto de impermeabilización y aislamiento térmico de superficies totalmente revolucionario: Byotermic.

Esta membrana, creada a partir de las cenizas de la pasada erupción volcánica en la isla de La Palma, se trata de un auténtico comodín con unas características fuera de lo común:

  • Disminuye la transmisión de calor, facilitando el mantenimiento de un ambiente más agradable y aumentando la eficiencia energética del interior del edificio.
  • Impermeabilidad al agua de lluvia y eliminación de zonas propensas a la condensación de humedad en interiores.
  • Solventa problemas de fisuras en fachadas, gracias a sus propiedades termoplásticas y a su alto contenido en compuestos fibrados.
  • Alta resistencia al envejecimiento y larga duración de las propiedades del sistema, incluso en condiciones climáticas de sol y lluvia extremas.

Construcción

La ceniza volcánica fina, con partículas menores a 0,063 milímetros, contiene una alta cantidad de puzolana que se utiliza en la fabricación de cemento.

Esta ceniza fina podría ser usada como adición en la producción de cemento, mientras que las fracciones más gruesas, como la arena y el árido grueso, podrían ser utilizadas como agregados en la elaboración de morteros, hormigones y otros materiales similares. El árido grueso también se puede emplear en explanadas, subbases y bases para carreteras.

Además, el árido grueso de la ceniza volcánica, conocido como picón, es más ligero que la grava y se utiliza en la fabricación de bloques de picón (como sustituto de los ladrillos cerámicos), así como en la elaboración de atezados, revestimientos tipo tirolesa, hormigones ligeros, drenantes, entre otros materiales.

Cubiertas vegetales

El picón es un material muy útil en la fabricación de sustratos para cubiertas vegetales y fachadas. Estas cubiertas se basan en cultivos hidropónicos que captan la humedad del ambiente para alimentar una capa vegetal tapizante. El sustrato debe cumplir varias funciones, incluyendo el suministro y retención de nutrientes, la absorción de agua fácilmente disponible, la proporción de soporte para enraizar, el drenaje y la aireación de raíces. El picón cumple con cada una de estas funciones y, como grava de sustrato, es ideal.

La cubierta vegetal tiene un componente vegetal tapizante, debajo del cual se encuentra el sustrato compuesto de una mezcla de materias inorgánicas (como el picón) y orgánicas que permiten la retención de agua en verano y el drenaje en invierno. Bajo el sustrato se sitúa la capa filtrante y, bajo ella, la capa drenante. La presencia de picón en el sustrato le confiere la capacidad de captar y retener agua, lo que evita que la vegetación requiera riego.

Entre las ventajas de las cubiertas vegetales se incluyen un bajo consumo de energía, un mantenimiento mínimo y la no necesidad de riego. Además, estas cubiertas regulan la temperatura del edificio, ya que la vegetación refleja la mayor parte de la radiación solar que incide sobre su superficie y la humedad presente en la vegetación se evapora, proporcionando un enfriamiento adicional (enfriamiento evaporativo). Todo esto ayuda a mantener una temperatura más estable en la superficie del edificio.

Reducción de emisiones de CO₂

Las cubiertas vegetales tienen múltiples ventajas, entre ellas, la capacidad de ayudar a descontaminar el área urbana donde se encuentran, lo que reduce las emisiones de CO₂. Un metro cuadrado de cubierta verde puede absorber hasta 5 kg de CO₂ al año. Además, los edificios con cubierta vegetal contribuyen a reducir la temperatura de la ciudad.

El fenómeno de la "isla de calor" ocurre debido a que las superficies de los suelos de las ciudades y edificios están sometidos a la radiación solar durante el día, lo que hace que los materiales que los componen almacenen energía. Por la noche, cuando las temperaturas bajan, las calles y edificios emiten ese calor acumulado.

En consecuencia, las zonas del centro urbano de las ciudades suelen tener una temperatura aproximadamente 4º C superior a la periferia, donde predominan las zonas no edificadas con vegetación. Sin embargo, la incorporación de cubiertas y fachadas vegetales en los edificios minimiza este aumento de la temperatura.

Conclusiones

La ceniza volcánica se presenta como una alternativa muy interesante para la construcción sostenible. Esta materia prima natural y abundante tiene diversas propiedades que la hacen muy útil en la fabricación de materiales de construcción como el cemento, morteros, hormigones, entre otros.

Además, la presencia de ceniza volcánica en los sustratos de las cubiertas vegetales también ayuda a mejorar su capacidad de retención de agua, lo que reduce la necesidad de riego y contribuye a la reducción de emisiones de CO₂.

En definitiva, la utilización de la ceniza volcánica puede tener un impacto positivo tanto en la construcción como en el medio ambiente, lo que la convierte en una opción cada vez más interesante para la construcción sostenible.

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